Archivos Mensuales: febrero 2014

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LA ERRADICACIÓN DE LOS RECUERDOS.

  La investigación reciente nos pone de manifiesto que es posible borrar recuerdos que están bien consolidados.

Actualmente la psicoterapia y los sedantes pueden suavizar los síntomas pero hasta hoy día no han tenido mucho éxito en personas con trastornos de estrés postraumático.

Desde el punto de vista evolutivo, no es necesario retener todos los datos y detalles de una situación ya que es necesario escoger cuales experiencias hay que retener y cuales desechar.

La memoria a corto plazo y la memoria a largo plazo se establecen y asientan sobre conexiones entre neuronas, en las sinapsis.

La memoria se crea cuando una serie de sinapsis se fortalece, temporalmente en la memoria a corto plazo y de forma permanente en la memoria a largo plazo.

T. Bliss y T. Lomo descubrieron lo que se denomina PLP, descubrieron que si se administra un breve tren de impulsos a la frecuencia adecuada, aproximadamente 100 hz la magnitud de la respuesta aumentaba y permanecía en este estado potenciado cuando se medía unos minutos más tarde, esta señal sináptica mayor supone que se ha formado una conexión funcional más intensa entre dos neuronas, un fragmento de memoria.

El problema radica en el hecho de que  el flujo de corriente en la sinapsis es mediante moléculas de proteínas, las cuales se degradas y se reemplazan. Para que exista un proceso de memoria a largo plazo deben intervenir algún proceso más el cual pueda dar lugar a lo que se llama consolidación.

Un estado realzado de atención, estrés y novedad estimula la consolidación de la memoria.

La amígdala es la región donde se procesan las emociones y el miedo y está puesta en conexión con regiones donde se almacenan recuerdo. Por ello existe la posibilidad de que unos niveles elevados de hormonas y neurotransmisores relacionados con esta estructura sean los encargados de ayudar a la consolidación de la memoria.

El hipocampo es la estructura encargada de la conversión de la memoria  a corto plazo en memoria  a largo plazo.

Otra cuestión es saber que procesos son los encargados del olvido, para así poder tener acceso a la manipulación de estos recuerdos y poder borrarlos, como es la respuesta en el estrés postraumático.

El tratamiento de dicha patología se basa en la administración de fármacos betabloqueantes administrados inmediatamente después del hecho traumático, este tratamiento lo que intenta conseguir es que la memoria a corto plazo no se consolide como memoria a largo plazo.

Actualmente los terapeutas, trabajan en solicitar al paciente que recuerden de forma repetida el recuerdo traumático en unas condiciones seguras y de calma, donde el cerebro por repetición donde el paciente se sienta seguro y pueda desvincular la situación de peligro de su vivencia.

También se están estudiando el mecanismo del sueño reparador para la eliminación de recuerdos traumáticos, ya que la consolidación de la memoria funciona tambien mientras dormimos.

Sabemos que existe una predisposición genética a experimentar miedo y sufrir y esto varía dependiendo del individuo.

La activación de los genes guarda cierta relación con la perdurabilidad de la memoria.

Los neurocientíficos han estudiado que cuando dos neuronas se excitan conjuntamente de forma repetida e intensa el calcio que entre en su interior y activa la trascripción génica.

Aún no se sabe como hacer para que se pueda bloquear la síntesis de proteínas justo después de una situación traumática y que la visiones horribles desaparezcan, pero sabemos que para acelerar la terapia de extinción es beneficioso una medicación que ayude al cerebro en la necesidad de desgranar y diluir esa memoria.

Douglas Fields, R. Erradicación de los recuerdos. Revista Mente y cerebro.

LA ERRADICACIÓN DE LOS RECUERDOS

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